10.1.15

Al hablar tanto, pierdes el silencio.
Yo he perdido el silencio, el contenido, la profundidad, el mundo interno. El tomarme en serio.
Sabía que para sobrevivir era necesario emerger a la superficie del mundo, de la vida, de las relaciones. Ser parte de aquellas personas que charlan y charlan y van perdiendo poco a poco la capacidad -la agilidad- de decir cosas, incluso de reconocer qué les pasa por dentro.
El realismo deja a las personas vacías. No ya personas, sino gente. Todo se vuelve poco sorprendente y claro. Se acostumbran a la claridad de la superficie y ni les deslumbran las estrellas, ni logran distinguir las enormes delirantes difusas formas sombras hundidas en la profundidad azul.
He perdido mi pupila grande.
No veo.
No estoy despierta.
Pero estoy despertando.
Vuelvo al volver.

Emergí voluntariamente y con esfuerzos a la superficie. Ahora me cansa. La luz es artificial. No tiene mala intención, pero es fría y me deja vacía y hueca me quedo yo al alejarme de mis profundidades.


No quiero. No acepto el precio.

Vuelvo. Puedo conjugarlo. Mantendré el equilibrio. Pero soy mía.

Mi ciudad hundida, rota y mojada es mi

mi única ancla
No siempre hundida
pero tengo un refugio.

y estaré mojada pero no fría. no hueca. no me ha comido el mundo, aún no es la hora.

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